*Capítulo 9: When the day met the night
Me cogió de la mano y salió corriendo, yo iba a su lado, aún confusa:
- ¿Adónde me llevas? – grité.
- Ahora lo verás, ¿tienes buena resistencia?
- Más o menos...
- Eso me vale – dijo acelerando más aún.
- ¿Es que me quieres matar? – dije jadeando. Él solamente rió.
- Si te quisiera matar, lo haría de otra forma.
- ¿Ah sí? ¿De cuál si se puede saber? – pregunté con curiosidad mientras me arrastraba por calles y calles aún más estrechas y oscuras.
Esquivó mi pregunta; miró al horizonte. Paró de repente y me tapó los ojos.
- ¿Qué... haces? – logré articular.
- Espera.
Oí agua caer de alguna parte, una especie de cascada.
Soltó las manos y pude ver. Ya era de noche, había anochecido rápido, pues eran aún las ocho. Una majestuosa fuente nos rodeaba, llena de luces verdes, rosas y blancas que emergían de ella.
Algo se escuchaba de fondo... ligeramente “Maybe I’m amazed” sonaba a lo lejos, con esa desgarradora voz de McCartney...
- Ryan, esto es... – comenté asombrada.
- ¿Te parece una buena forma de empezar de nuevo? – preguntó acercándose a mí y rodeando con sus brazos mi cintura.
- No puedo creer que me hayas traído aquí, esto está vacío; ¿es también cosa tuya? – dije divertida.
- No, eso fue solo una casualidad – sonrió. Me quedé cara a cara con él, y sus ojos brillaban. – Anoche no lo hicimos bien, tendría que haber sido así.
Iba a replicar, pero su rostro se acercó hacia mí y mi mente desapareció entonces. Le rodeé con los brazos mientras me besaba, y él no me soltó en ningún momento. Paró lentamente y me susurró:
- Te quiero. Te quiero mucho.
No pude evitar sentirme un poco insegura, aun sintiendo unos cosquilleos cuando me lo dijo.
- ¿En serio? – pregunté.
- No lo dudo, no podría dudarlo – dijo acariciándome el pelo, y luego volvió a besarme, más intensamente que antes.
- Es que es tan... raro... nos conocimos el miércoles y...
- Sé que es ‘raro’, como tú dices, pero no puedo negar lo evidente.
Sonreí.
- Sí, tienes razón. Además creo que no te lo he dicho.
- ¿El qué?
- Que yo también te quiero.
Esta vez nos abrazamos. Las últimas notas de la canción y el viento azotaron nuestras caras.
- ¿Volvemos? – me preguntó.
- Mejor. Nos estarán esperando... o no.
- ¿Cómo que no? – se extrañó.
- Ryan... pareces cortito... ¿no les viste esta mañana enredados en las sábanas? Además, ayer cuando vine de comprar las bebidas le pillé en el salón... – carraspeé. Se apoyó en una barandilla:
- ¿Quéééééé? ¿Brendon? Pero si no pilla cacho desde hace más de un año – dijo rompiendo a reír.
- Pues ya le ves...
- Las mata callando... oye, ¿cogemos bus o volvemos andando?
- Prefiero caminar – le dije.
- Como quieras.
Cogió sus wayfarer, me las puso y empezó a caminar, no sin antes pasar un brazo por mis hombros y besar mi cabeza.
- Ya te has quedado a gusto con lo de las gafas, ¿eh? – comenté.
- Sí, por fin. – respecto a lo de Vi y Brendon, comentó:- Espero no encontrarme con ellos dos montándoselo en el sofá...
- Tranquilo, creo que ya han aprendido la lección.
- De verdad... qué guarretes; tuvieron que pasar un bochorno cuando les pillaste... ¡Joder! Cómo pude haberme perdido algo tan... heavy.
Su casa no estaba muy lejos de allí, así que caminamos a paso lento.
Me detuve, reflexionando:
- Entonces... ¿estamos saliendo?
Él me quitó las gafas.
- Bueno, los dos hemos dicho lo que sentimos, así que...
- ¿Sí? Entonces sí, ¿no? Bueno, si no tienes problema, claro.
- Depende de cómo seas de posesiva, yo necesito mi libertad.
- Ah, por eso no te preocupes, yo te doy toda la que tú quieras, siempre que tú me la des a mí.
- Veo que buscamos lo mismo- dijo guiñando un ojo.- ¿Subimos y se lo contamos? – añadió indicando con un gesto de cabeza que se refería a contárselo a los otros dos.
- Vale; a ver qué cara se les queda... y a ver si confiesan lo suyo.
- Cobardes – dijo Ry mientras abría la puerta del portal.
Subimos en ascensor hasta el tercero. Una vez allí, cogió las llaves y abrió.
Cuando entramos, estaban Brendon y Vi hablando en el salón, aparentemente tranquilos, como si no hubiera pasado nada; pero no era así. Los dos tenían el pelo mojado, y Vi ya se había duchado en casa.
Ry y yo saludamos, y no tardé en hacerle la pregunta:
- Vi, ¿no te habías duchado en casa?
- ... es que tenía calor.- Se excusó ella.
Brendon rió disimuladamente, pero Ryan y yo lo ignoramos.
- ¿...No tienes que ir a trabajar? Deberías estar ya en el trabajo...
- Al ver que ALGUIEN se retrasaba, ¿por qué yo no?- me recriminó.- Por cierto... se me había olvidado... ¿Me acompañáis?
- Sí... porque nos tienes que contar algo, ¿no? – inquirí.
- Ejem... vayámonos.- Vi era la persona que mejor sabía hacerse la tonta que conocía.
Entonces salimos a la calle, dirigiéndonos al casino; estaba como a veinte minutos de allí.
- ¿No tenéis que decir nada? ¿Dónde habéis estado? – preguntó Brendon.
- Ry me llevó a... ¿cómo se llama ese sitio?
- Bah, no tengo ni idea. Sabéis, la fuente de la plaza de aquí al lado, ¿no?
- ¿La llevaste allí? Qué monería de chico – dijo Vi, sabiendo que estaba poniendo celoso a Bren (Se le notaba en la mirada)
- Y tenía hasta música, ¿cómo lo hiciste?
- No fui yo; en esa plaza siempre ponen rock clásico, por eso me gusta ir allí, y quería que lo vieras.
- Es impresionante – añadí.
- ¿...no pasó nada digno de mencionar? – preguntó con curiosidad Vi. Ry y yo nos miramos.
- Prácticamente empezamos a salir.- dijo Ryan, tan tranquilo.
- Es... genial. ¡Me alegro por vosotros! – dijo Vi abrazándonos.
- No te hagas la tonta – le reproché-... ¿Y tú no has hecho nada interesante esta tarde?
- Ehm... bueno, lo contaré, pero solo porque Ryan no lo sabe.
- ¿Qué no sé qué? – preguntó éste.
- Que Brendon y yo estamos juntos- comentó Vi, sonriente.
- Guau... qué sorpresa... – comentó Ry con fingida sorpresa. No pudimos contener una risa.
- Eh, no os riáis.- nos regañó Vi con el ceño fruncido.
- Si hacéis una buena pareja, lo que pasa es que... vaya sorpresa, eh – dijo RyRo.
- Oye Vi, y mientras tú trabajas, ¿yo qué hago?
- Tú tómate una copa con ellos y luego te presento a mis amigas.
- Genial.
- ¿En qué trabajas? – le preguntó Ry... la pregunta más inteligente, pues ninguno se lo habíamos preguntado.
- Soy gogó – respondió con una gran sonrisa.
- Ahí va la hostia, Brendon. Tantos años de abstinencia al final... – le dijo Ryan a punto de reír, dándole unas palmaditas en la espalda, fingió emocionarse.
- Gilipollas...- farfulló Brendon. Cómo le gustaba meterse a Ryan con él...
lunes, 28 de septiembre de 2009
*Capítulo 8b: Memory Lane
*Capítulo 8b: Memory Lane
Cuando abrimos la puerta no pudimos evitar soltar unas carcajadas. Estaban los dos dormidos profundamente.
Vi estaba tumbada ligeramente hacia la izquierda mirando a Brendon, y éste a ella; tenía el brazo sobre su cintura.
Era una estampa bastante romántica hasta que caí en la cuenta de que se conocieron ayer, aunque puede que hubiera un flechazo...
Con el ruido de nuestras risotadas, Brendon se despertó, pero Vi seguía sopa... entonces recordé que la forma más eficaz de despertarla era con luz, así que me aproximé a la ventana.
- ¿Qué haces? – me preguntó Brendon.
- Despertarla. A veces la única manera es... – subí la persiana y dejé que la luz entrara a la habitación.
- Oh joder, qué sueño.- Protestó Vi.
- ¿Lo veis? – dije con voz triunfal, los dos chicos rieron.
- Buenos días...- saludaron a coro.
- Voy al baño – dijo Vi precipitándose fuera de la habitación. Brendon se puso las gafas y bostezó. Luego se oyeron las arcadas de Vi al vomitar.
- ¿Qué hora es? – preguntó sentado en la cama.
- La una y media- le contestó Ry.
- ¡Joder! ¡Hostia puta! – y tras este repertorio, Brendon se puso la camiseta y los pantalones, a todo correr.
Al momento llegó Vi.
- ¿Todos vestidos menos yo? Pues ya estáis saliendo, que la menda se tiene que vestir.
Así que todos salimos (menos ella, claro), y preparamos unos sándwiches para comer.
Ryan no se despegaba de mí.
- Esta noche te llevo a ‘Sam’s town’ – me susurró.
- No; Vi me dijo que la acompañara al casino donde trabaja, lo siento. – me disculpé.
- Entonces nada – dijo apartándose de golpe.
Estaba un poco confusa con su comportamiento, pero ya quedaría con él, tenía tiempo. Quería volver a pasármelo bien con Vi de nuevo; debía comprenderlo.
- ...Pero podemos quedar otro día – le dije.
Se dio la vuelta.
- Cuando tú quieras. Mañana es domingo, pero paso el día con mi familia. Esta semana vamos a ensayar todos los días, así que el próximo viernes o sábado, que los tengo libres. – dijo. Joder con su agenda...
- ¿El viernes? – Propuse.
- De acuerdo – dijo mientras alejaba a poner la mesa.
Y... ¿A qué me dedicaría a hacer toda la semana? ¿Irme de farra de lunes a jueves con Vi? Vale que quería fiesta, pero el cuerpo de una tiene un límite...
Aunque no era mala idea; Vi sólo trabajaba sábados y domingos en junio y julio, según me había contado.
Estuvimos comiendo en el salón, todos en silencio.
- Vi, ¿A qué hora vas a trabajar? – le pregunté, rompiendo el silencio.
- Mmm... a las diez salimos de aquí; vosotros podéis quedaros.
- Pero... si llevamos aquí un día, parece que no tenemos casa, ¿Por qué no os venís cuando acabemos de comer? – sugirió Brendon.
Vi me miró, aunque no sé para qué, porque decidió ella sola...
- Iremos.
Vi y yo nos arreglamos un poco. Ellos esperaban en el salón. Cuando estábamos en el baño alisándonos el pelo, Vi me preguntó:
- ¿Te enrollaste con Ryan? – viva su “discreción”...
- Bueno... anoche cuando nos emborrachamos... – me miraba atónita, y continué.- Pero hoy he actuado como si no hubiera ocurrido nada. No me acordaba, él me lo dijo. Esta mañana me dijo que si para repetir tendría que emborracharme de nuevo.
- ¡Vaya! – dijo totalmente asombrada- ¿Y qué le dijiste?
- Que sí. Quiero ponérselo difícil...- sonaba bastante estúpida, la verdad; pero no quería dar la impresión de que era una facilona.
- Pero si estás coladísima por él.
- Ya...
- Siempre poniéndoselo difícil a los chicos – comentó poniendo los ojos en blanco.
- Soy así; me toca mucho los cojones los tíos que van de ligones, ¡No puedo con ellos!
- ¿Crees que Ryan es así?
- Sí... No... No lo sé.
- No creo, parece un buen tío.
- Yo también lo creo, pero las apariencias engañan... – decidí cambiar de tema. - ¿Y tú con Brendon qué tal? Ya sé que bien, pero dame detalles.
- Muy bien... Me gusta mucho, aunque no he hablado mucho con él.
- Hoy sí; vamos a su casa.
- ¡Sí! – Vi estaba realmente eufórica.
- ¿Salís ya? Brendon se está meando – se le oyó a Ryan gritar desde el salón.
- Tú te callas – le refunfuñó Brendon-, además te toca a ti poner el Guitar Hero.
Salimos del baño al fin, Brendon nos dio las gracias unas mil veces mientras entraba corriendo al baño y cerrada la puerta.
- Creo que voy a prolongar mi estancia aquí; porque llevo aquí dos días y no quiero volver. – admití.
- ¡Sí! Pues en dos semanas se lo dices a la de la inmobiliaria y ya lo irás pagando.
- Será mejor entonces que busque un trabajo.
- ¿Qué? ¿Al final te quedas hasta septiembre? – me preguntó Ry con mirada ilusionada.
- Creo que sí, pero no sé aún.
- Te puedo conseguir un puesto en la tienda de música donde trabajo.
- No te preocupes, me puedo apañar sola. – le contesté secamente, demasiado...
- Era por ayudarte- dijo un tanto ofendido.
- No quiero que pelotees a nadie para que trabaje allí.
- Sólo quería ayudarte...
- Te lo agradezco, de verdad.
Dicho esto, Brendon, que ya había salido del baño, carraspeó:
- ¿Nos vamos?
- Sí – dijo Vi con desesperación. Al momento me miró con cara de “lo vas a perder”.
Tragué saliva. Salimos de la casa y nos dirigimos hacia la suya. Como Vi iba con Brendon, yo me junté con Ryan, pero no hubo conversación, además su casa estaba prácticamente al lado.
Pasamos toda la tarde hablando Vi y yo; ellos escuchaban. Yo les hablaba de Manchester, de Macclesfield y de Capesthorne; Vi de cómo se fue de casa y escogió Las Vegas para escapar de todo, y ellos escuchaban fascinados. A eso de las nueve y diez, salimos de su casa para ir al casino donde trabajaba Vi, el ‘Golden Goose’.
Como antes, Vi y Brendon caminaban muy juntitos, mirándose de una forma empalagosa. Esta vez, Ryan se acercó a mí, justo cuando pasábamos por una estrecha calle; y me soltó:
- ¿Cómo es que hoy estás tan borde conmigo? Yo no te he hecho nada.
- No sé... simplemente me siento así. Lo siento.
- Cada uno es como es... sé que es por lo de anoche.
- Puede...
- ¿Ves? Pero no debes molestarte conmigo, pues fuimos los dos.
Se paró en seco y me miró sonriente:
- Tengo una idea; sígueme.
***
Cuando abrimos la puerta no pudimos evitar soltar unas carcajadas. Estaban los dos dormidos profundamente.
Vi estaba tumbada ligeramente hacia la izquierda mirando a Brendon, y éste a ella; tenía el brazo sobre su cintura.
Era una estampa bastante romántica hasta que caí en la cuenta de que se conocieron ayer, aunque puede que hubiera un flechazo...
Con el ruido de nuestras risotadas, Brendon se despertó, pero Vi seguía sopa... entonces recordé que la forma más eficaz de despertarla era con luz, así que me aproximé a la ventana.
- ¿Qué haces? – me preguntó Brendon.
- Despertarla. A veces la única manera es... – subí la persiana y dejé que la luz entrara a la habitación.
- Oh joder, qué sueño.- Protestó Vi.
- ¿Lo veis? – dije con voz triunfal, los dos chicos rieron.
- Buenos días...- saludaron a coro.
- Voy al baño – dijo Vi precipitándose fuera de la habitación. Brendon se puso las gafas y bostezó. Luego se oyeron las arcadas de Vi al vomitar.
- ¿Qué hora es? – preguntó sentado en la cama.
- La una y media- le contestó Ry.
- ¡Joder! ¡Hostia puta! – y tras este repertorio, Brendon se puso la camiseta y los pantalones, a todo correr.
Al momento llegó Vi.
- ¿Todos vestidos menos yo? Pues ya estáis saliendo, que la menda se tiene que vestir.
Así que todos salimos (menos ella, claro), y preparamos unos sándwiches para comer.
Ryan no se despegaba de mí.
- Esta noche te llevo a ‘Sam’s town’ – me susurró.
- No; Vi me dijo que la acompañara al casino donde trabaja, lo siento. – me disculpé.
- Entonces nada – dijo apartándose de golpe.
Estaba un poco confusa con su comportamiento, pero ya quedaría con él, tenía tiempo. Quería volver a pasármelo bien con Vi de nuevo; debía comprenderlo.
- ...Pero podemos quedar otro día – le dije.
Se dio la vuelta.
- Cuando tú quieras. Mañana es domingo, pero paso el día con mi familia. Esta semana vamos a ensayar todos los días, así que el próximo viernes o sábado, que los tengo libres. – dijo. Joder con su agenda...
- ¿El viernes? – Propuse.
- De acuerdo – dijo mientras alejaba a poner la mesa.
Y... ¿A qué me dedicaría a hacer toda la semana? ¿Irme de farra de lunes a jueves con Vi? Vale que quería fiesta, pero el cuerpo de una tiene un límite...
Aunque no era mala idea; Vi sólo trabajaba sábados y domingos en junio y julio, según me había contado.
Estuvimos comiendo en el salón, todos en silencio.
- Vi, ¿A qué hora vas a trabajar? – le pregunté, rompiendo el silencio.
- Mmm... a las diez salimos de aquí; vosotros podéis quedaros.
- Pero... si llevamos aquí un día, parece que no tenemos casa, ¿Por qué no os venís cuando acabemos de comer? – sugirió Brendon.
Vi me miró, aunque no sé para qué, porque decidió ella sola...
- Iremos.
Vi y yo nos arreglamos un poco. Ellos esperaban en el salón. Cuando estábamos en el baño alisándonos el pelo, Vi me preguntó:
- ¿Te enrollaste con Ryan? – viva su “discreción”...
- Bueno... anoche cuando nos emborrachamos... – me miraba atónita, y continué.- Pero hoy he actuado como si no hubiera ocurrido nada. No me acordaba, él me lo dijo. Esta mañana me dijo que si para repetir tendría que emborracharme de nuevo.
- ¡Vaya! – dijo totalmente asombrada- ¿Y qué le dijiste?
- Que sí. Quiero ponérselo difícil...- sonaba bastante estúpida, la verdad; pero no quería dar la impresión de que era una facilona.
- Pero si estás coladísima por él.
- Ya...
- Siempre poniéndoselo difícil a los chicos – comentó poniendo los ojos en blanco.
- Soy así; me toca mucho los cojones los tíos que van de ligones, ¡No puedo con ellos!
- ¿Crees que Ryan es así?
- Sí... No... No lo sé.
- No creo, parece un buen tío.
- Yo también lo creo, pero las apariencias engañan... – decidí cambiar de tema. - ¿Y tú con Brendon qué tal? Ya sé que bien, pero dame detalles.
- Muy bien... Me gusta mucho, aunque no he hablado mucho con él.
- Hoy sí; vamos a su casa.
- ¡Sí! – Vi estaba realmente eufórica.
- ¿Salís ya? Brendon se está meando – se le oyó a Ryan gritar desde el salón.
- Tú te callas – le refunfuñó Brendon-, además te toca a ti poner el Guitar Hero.
Salimos del baño al fin, Brendon nos dio las gracias unas mil veces mientras entraba corriendo al baño y cerrada la puerta.
- Creo que voy a prolongar mi estancia aquí; porque llevo aquí dos días y no quiero volver. – admití.
- ¡Sí! Pues en dos semanas se lo dices a la de la inmobiliaria y ya lo irás pagando.
- Será mejor entonces que busque un trabajo.
- ¿Qué? ¿Al final te quedas hasta septiembre? – me preguntó Ry con mirada ilusionada.
- Creo que sí, pero no sé aún.
- Te puedo conseguir un puesto en la tienda de música donde trabajo.
- No te preocupes, me puedo apañar sola. – le contesté secamente, demasiado...
- Era por ayudarte- dijo un tanto ofendido.
- No quiero que pelotees a nadie para que trabaje allí.
- Sólo quería ayudarte...
- Te lo agradezco, de verdad.
Dicho esto, Brendon, que ya había salido del baño, carraspeó:
- ¿Nos vamos?
- Sí – dijo Vi con desesperación. Al momento me miró con cara de “lo vas a perder”.
Tragué saliva. Salimos de la casa y nos dirigimos hacia la suya. Como Vi iba con Brendon, yo me junté con Ryan, pero no hubo conversación, además su casa estaba prácticamente al lado.
Pasamos toda la tarde hablando Vi y yo; ellos escuchaban. Yo les hablaba de Manchester, de Macclesfield y de Capesthorne; Vi de cómo se fue de casa y escogió Las Vegas para escapar de todo, y ellos escuchaban fascinados. A eso de las nueve y diez, salimos de su casa para ir al casino donde trabajaba Vi, el ‘Golden Goose’.
Como antes, Vi y Brendon caminaban muy juntitos, mirándose de una forma empalagosa. Esta vez, Ryan se acercó a mí, justo cuando pasábamos por una estrecha calle; y me soltó:
- ¿Cómo es que hoy estás tan borde conmigo? Yo no te he hecho nada.
- No sé... simplemente me siento así. Lo siento.
- Cada uno es como es... sé que es por lo de anoche.
- Puede...
- ¿Ves? Pero no debes molestarte conmigo, pues fuimos los dos.
Se paró en seco y me miró sonriente:
- Tengo una idea; sígueme.
***
*Capítulo 8a: Memory Lane
*Capítulo 8a: Memory Lane
Ryan estuvo callado durante un rato, finalmente habló.
- Anoche tú y yo nos liamos
Palidecí de pronto.
- Qu...¿qué?
- Sí...estábamos muy bebidos. Pero no sé por qué tú no lo recuerdas y yo sí.
- Cuando me emborracho no me acuerdo al día siguiente.
Hubo un silencio.
- ...liándote te refieres a...
- Sí. Nos besamos y luego nos fuimos a tu habitación a ...-calló.
Tragué saliva.
- No puedo creer que perdiéramos tanto el control.
- Ya ves.
Los dos mirábamos al suelo.
- Me desperté hoy temprano para ir al baño y me puse los calzoncillos, te puse a ti con cuidado tu ropa interior y me fui a dormir al salón.
- ¿Por qué no me contaste nada?
- Te lo estoy contando.
- Ya, pero porque te lo he preguntado, que si no...
- No te habría ocultado nada. Tenlo por seguro.
Fui hacia mi habitación para vestirme, no sin una sonrisa que no pude contener.
Puse los altavoces del mp4 mientras me vestía. Cogí la ropa de la noche anterior y me cepillé el pelo .
Deborah Harris paró de cantar de golpe cuando apagué el altavoz y el aparato.
Cuando salí de la habitación me dirigí al salón, donde estaba Ry ya vestido, con la ropa de ayer también.
- Hola – le dije un poco avergonzada.
- Hola – contestó él-, oye, ¿estás molesta por lo de anoche?
- No, aunque es un poco frustrante no recordar nada.- Los dos reímos.
- Siempre se puede repetir – indirecta directa que soltó aquí el amigo. Se me quedó mirando, esperando una respuesta. Decidí poner la cosa interesante.
- O no.- Dije con una sonrisa, él captó mis pensamientos.
- Podría emborracharte de nuevo...- los dos reímos cuando caí en la cuenta de...
- Oye, ¿qué hacen Vi y Brendon? Ya es la una y media y aún no han salido; no se oye nada.
- Igual se han muerto, vamos a ver – y nos dirigimos a la habitación de la susodicha.
Ryan estuvo callado durante un rato, finalmente habló.
- Anoche tú y yo nos liamos
Palidecí de pronto.
- Qu...¿qué?
- Sí...estábamos muy bebidos. Pero no sé por qué tú no lo recuerdas y yo sí.
- Cuando me emborracho no me acuerdo al día siguiente.
Hubo un silencio.
- ...liándote te refieres a...
- Sí. Nos besamos y luego nos fuimos a tu habitación a ...-calló.
Tragué saliva.
- No puedo creer que perdiéramos tanto el control.
- Ya ves.
Los dos mirábamos al suelo.
- Me desperté hoy temprano para ir al baño y me puse los calzoncillos, te puse a ti con cuidado tu ropa interior y me fui a dormir al salón.
- ¿Por qué no me contaste nada?
- Te lo estoy contando.
- Ya, pero porque te lo he preguntado, que si no...
- No te habría ocultado nada. Tenlo por seguro.
Fui hacia mi habitación para vestirme, no sin una sonrisa que no pude contener.
Puse los altavoces del mp4 mientras me vestía. Cogí la ropa de la noche anterior y me cepillé el pelo .
Deborah Harris paró de cantar de golpe cuando apagué el altavoz y el aparato.
Cuando salí de la habitación me dirigí al salón, donde estaba Ry ya vestido, con la ropa de ayer también.
- Hola – le dije un poco avergonzada.
- Hola – contestó él-, oye, ¿estás molesta por lo de anoche?
- No, aunque es un poco frustrante no recordar nada.- Los dos reímos.
- Siempre se puede repetir – indirecta directa que soltó aquí el amigo. Se me quedó mirando, esperando una respuesta. Decidí poner la cosa interesante.
- O no.- Dije con una sonrisa, él captó mis pensamientos.
- Podría emborracharte de nuevo...- los dos reímos cuando caí en la cuenta de...
- Oye, ¿qué hacen Vi y Brendon? Ya es la una y media y aún no han salido; no se oye nada.
- Igual se han muerto, vamos a ver – y nos dirigimos a la habitación de la susodicha.
*Capítulo 8: Whiskey in the jar
*Capítulo 8: Whiskey in the jar
Entonces salió Vi de la habitación, con un vestidito por las rodillas, con unas coletas recogiendo su pelo y sombra naranja ligeramente extendida por sus párpados. Estaba muy mona, no como yo, con piratas y camiseta medianamente formal, sin maquillar ni nada. Fui al baño y me hice un poco la raya en los ojos.
Brendon salió corriendo a ponerse su camiseta, las gafas (o en su defecto lentillas) y a peinarse; no quería dar explicaciones (aún).
Me alisé el pelo; así estaba mejor.
Ya estábamos todos en el salón y Vi y yo sacamos unas cervezas y coca-colas de la nevera.
- Tía, es que ha sido... – me dijo Vi susurrándome al oído, aprovechando que Bren estaba en la terraza.- Me encanta.
- Ya veo. – comenté irónicamente.- No sabía que fueras TAN rápida.
- Cuando un chico me gusta de verdad, sí.
- Pero... ¡Si no le conoces!
- Ahora más que tú.- Me dijo sacando la lengua.
- Te lo tiraste sin conocerle.- Le eché en cara.
- Fue una atracción mutua. Mirarnos y... saltó la chispa. Ya tendré tiempo de conocerle, me va a pedir una cita.
- ¿Cómo lo sabes?
- Me lo ha dicho.
- Ah, pero, ¿qué os ha dado tiempo para hablar? – reí.
- Pues claro que sí, idiota – ella también rió.- Tampoco una charla trascendental... sólo hemos dicho de donde veníamos, edad, trabajo... y lo de la cita.
- Wow, qué charla más trascendental... pero de todas formas me parece una forma muy brusca...
- Claaaaaro porque yo no soy como tú, que esperas mínimo una semana o lo que se precie...
Refunfuñé.
- Será porque necesito conocerle antes. Y no puedo acostarme con él si no me gusta.
- ¿Y con los que te liaste en las fiestas de Helen, Jack y Amber...?
- Esos me gustaban. Mucho. Les conocía del pueblo...
- Bah, chorradas- dijo, dando por zanjado el tema.
Llamaron a la puerta y lo cogí yo. Era él.
- ¡Ey! Venid, están echando Fall out Boy en Fuse.
- Pero esos, ¿quiénes son? – preguntó Vi.
- ¡¿No los conoces?! – exclamamos Bren y yo a la vez. Entonces tarareé un poco de ‘Dance dance’
- Ah sí, ya sé.
- Menos mal.
Ryan entró por la puerta.
- Buenas – saludó quitándose el sombrero.
- Hola Ry... esta es Vi – dije, presentándoles.
- Hola. – dijo dándole un par de besos.- No sé si os habrán presentado. Vi, éste es Brendon.
Vi soltó una risita nerviosa y Brendon sonrió tímidamente.
- ... ya nos conocemos.- Dijo él.
- ¿Ah sí? Pues mejor.
Carraspeé.
- Siéntate, ¿No? ¿Qué queréis tomar?
- Es que de verdad, Jazz... viniste ayer y ya te sientes anfitriona. – dijo Vi, haciendo reír a los chicos.
- Cuánta confianza, ¿no? Si os conocisteis ayer. – dijo Ry.
- Más bien nos reencontramos. Éramos mejores amigas en el instituto de Capesthorne, nuestro pueblo.- expliqué.
- ¡Wow! ¿La amiga molona chiflada que se pone gafas por la noche? – preguntó Ryan.
Vi sonrió forzosamente y me dijo al oído:
- Jeje... podías haber cerrado un poco el pico, gracias.- luego, subió el volumen- Seh, soy yo.- Dijo, esta vez, con pose chulesco.
Todos reímos, aunque a Brendon se le quedó cara de WTF?
- Ya te lo contaré.- Le aseguró Vi.
- Cool – respondió éste, y le guiñó un ojo a Vi, quien se sonrojó y soltó una risita tonta.
Ryan me miró extrañado.
- ¿Qué me he perdido?
- Creo que ya te lo contaré... también.- Le dije mirando al suelo.
- Vale... a propósito...¿esto quiere decir que nos veremos a menudo? – preguntó Brendon.
- Espero que sí.- Confesó Vi contenta.
- Brindemos para celebrarlo.- Dijo Ry con una gran sonrisa.
Tras esa copa vinieron otras cuantas, sólo recuerdo risas, muchas risas.
Al día siguiente cuando me desperté el dolor de cabeza era insoportable, así que decidí ir a prepararme un café.
Para mi sorpresa, Brendon y Ryan estaban dormidos, cada uno en un sofá. Decidí no molestarles, pero, ¿por qué seguían allí? ¿Qué había pasado?
Sacudí la cabeza. Creo que jugamos a un strip póquer, según los recuerdos venían a mi cabeza. Los dos chicos estaban en bóxers, y yo en ropa interior.
Joder, cómo me dolía la cabeza.
El sonido de la cafetera despertó a RyRo.
Se levantó dando tumbos mientras terminaba de abrir los ojos y se rascaba la cabeza lentamente.
Vino hacia mi y me dio un beso en la mejilla.
- Buenos días – me dijo mientras me miraba a los ojos.- ¿Qué le echaste al whisky anoche?- rió.
- Buenos días. No... no lo sé. Voy a por una bata.
- Vale.
Entré a mi habitación y cubrí mi piel con la bata que me regaló mi madre ese mismo año: fina y turquesa.
Al volver, Ry estaba en el baño, así que fui preparando el desayuno: tostadas, donuts, galletas, cereales y cafés (además de un poco de leche fría con cacao soluble para Vi).
A la media hora ya estábamos desayunando con Brendon, que ya se había despertado. Pero no tenía tanta resaca como Ry y yo.
Bueno... Ry no parecía muy resacoso.
Por lo menos parecía acordarse de la noche anterior, no como yo. Luego le preguntaría.
Brendon interrumpió el silencio:
- ¿Y Vi?
- Tu sabrás. – Bromeé, pero éste me miró con mala cara, como diciendo “no, va en serio”. – Yo que sé... estará durmiendo.
- Son ya las doce.- Se extrañó Ryan.
- No te digo más que desde pequeña la llamábamos ‘marmotilla’ mis otras amigas y yo.
- Vaya...¿La molestaría si entro a despertarla?
- Yo creo que si entras tú, no.
- ¿Ha pasado algo de lo que no me haya enterado?- preguntó Ryan aún más extrañado.
- Nada importante.- dije sorbiendo un poco el café, a la vez que me abrasaba la lengua lentamente.
En fin, Brendon sonrió y fue a la habitación del fondo, aparentemente sin intención de volver en un rato.
Aproveché para preguntarle a Ryan:
- ¿Qué paso anoche después de la quinta copa?
* * *
Entonces salió Vi de la habitación, con un vestidito por las rodillas, con unas coletas recogiendo su pelo y sombra naranja ligeramente extendida por sus párpados. Estaba muy mona, no como yo, con piratas y camiseta medianamente formal, sin maquillar ni nada. Fui al baño y me hice un poco la raya en los ojos.
Brendon salió corriendo a ponerse su camiseta, las gafas (o en su defecto lentillas) y a peinarse; no quería dar explicaciones (aún).
Me alisé el pelo; así estaba mejor.
Ya estábamos todos en el salón y Vi y yo sacamos unas cervezas y coca-colas de la nevera.
- Tía, es que ha sido... – me dijo Vi susurrándome al oído, aprovechando que Bren estaba en la terraza.- Me encanta.
- Ya veo. – comenté irónicamente.- No sabía que fueras TAN rápida.
- Cuando un chico me gusta de verdad, sí.
- Pero... ¡Si no le conoces!
- Ahora más que tú.- Me dijo sacando la lengua.
- Te lo tiraste sin conocerle.- Le eché en cara.
- Fue una atracción mutua. Mirarnos y... saltó la chispa. Ya tendré tiempo de conocerle, me va a pedir una cita.
- ¿Cómo lo sabes?
- Me lo ha dicho.
- Ah, pero, ¿qué os ha dado tiempo para hablar? – reí.
- Pues claro que sí, idiota – ella también rió.- Tampoco una charla trascendental... sólo hemos dicho de donde veníamos, edad, trabajo... y lo de la cita.
- Wow, qué charla más trascendental... pero de todas formas me parece una forma muy brusca...
- Claaaaaro porque yo no soy como tú, que esperas mínimo una semana o lo que se precie...
Refunfuñé.
- Será porque necesito conocerle antes. Y no puedo acostarme con él si no me gusta.
- ¿Y con los que te liaste en las fiestas de Helen, Jack y Amber...?
- Esos me gustaban. Mucho. Les conocía del pueblo...
- Bah, chorradas- dijo, dando por zanjado el tema.
Llamaron a la puerta y lo cogí yo. Era él.
- ¡Ey! Venid, están echando Fall out Boy en Fuse.
- Pero esos, ¿quiénes son? – preguntó Vi.
- ¡¿No los conoces?! – exclamamos Bren y yo a la vez. Entonces tarareé un poco de ‘Dance dance’
- Ah sí, ya sé.
- Menos mal.
Ryan entró por la puerta.
- Buenas – saludó quitándose el sombrero.
- Hola Ry... esta es Vi – dije, presentándoles.
- Hola. – dijo dándole un par de besos.- No sé si os habrán presentado. Vi, éste es Brendon.
Vi soltó una risita nerviosa y Brendon sonrió tímidamente.
- ... ya nos conocemos.- Dijo él.
- ¿Ah sí? Pues mejor.
Carraspeé.
- Siéntate, ¿No? ¿Qué queréis tomar?
- Es que de verdad, Jazz... viniste ayer y ya te sientes anfitriona. – dijo Vi, haciendo reír a los chicos.
- Cuánta confianza, ¿no? Si os conocisteis ayer. – dijo Ry.
- Más bien nos reencontramos. Éramos mejores amigas en el instituto de Capesthorne, nuestro pueblo.- expliqué.
- ¡Wow! ¿La amiga molona chiflada que se pone gafas por la noche? – preguntó Ryan.
Vi sonrió forzosamente y me dijo al oído:
- Jeje... podías haber cerrado un poco el pico, gracias.- luego, subió el volumen- Seh, soy yo.- Dijo, esta vez, con pose chulesco.
Todos reímos, aunque a Brendon se le quedó cara de WTF?
- Ya te lo contaré.- Le aseguró Vi.
- Cool – respondió éste, y le guiñó un ojo a Vi, quien se sonrojó y soltó una risita tonta.
Ryan me miró extrañado.
- ¿Qué me he perdido?
- Creo que ya te lo contaré... también.- Le dije mirando al suelo.
- Vale... a propósito...¿esto quiere decir que nos veremos a menudo? – preguntó Brendon.
- Espero que sí.- Confesó Vi contenta.
- Brindemos para celebrarlo.- Dijo Ry con una gran sonrisa.
Tras esa copa vinieron otras cuantas, sólo recuerdo risas, muchas risas.
Al día siguiente cuando me desperté el dolor de cabeza era insoportable, así que decidí ir a prepararme un café.
Para mi sorpresa, Brendon y Ryan estaban dormidos, cada uno en un sofá. Decidí no molestarles, pero, ¿por qué seguían allí? ¿Qué había pasado?
Sacudí la cabeza. Creo que jugamos a un strip póquer, según los recuerdos venían a mi cabeza. Los dos chicos estaban en bóxers, y yo en ropa interior.
Joder, cómo me dolía la cabeza.
El sonido de la cafetera despertó a RyRo.
Se levantó dando tumbos mientras terminaba de abrir los ojos y se rascaba la cabeza lentamente.
Vino hacia mi y me dio un beso en la mejilla.
- Buenos días – me dijo mientras me miraba a los ojos.- ¿Qué le echaste al whisky anoche?- rió.
- Buenos días. No... no lo sé. Voy a por una bata.
- Vale.
Entré a mi habitación y cubrí mi piel con la bata que me regaló mi madre ese mismo año: fina y turquesa.
Al volver, Ry estaba en el baño, así que fui preparando el desayuno: tostadas, donuts, galletas, cereales y cafés (además de un poco de leche fría con cacao soluble para Vi).
A la media hora ya estábamos desayunando con Brendon, que ya se había despertado. Pero no tenía tanta resaca como Ry y yo.
Bueno... Ry no parecía muy resacoso.
Por lo menos parecía acordarse de la noche anterior, no como yo. Luego le preguntaría.
Brendon interrumpió el silencio:
- ¿Y Vi?
- Tu sabrás. – Bromeé, pero éste me miró con mala cara, como diciendo “no, va en serio”. – Yo que sé... estará durmiendo.
- Son ya las doce.- Se extrañó Ryan.
- No te digo más que desde pequeña la llamábamos ‘marmotilla’ mis otras amigas y yo.
- Vaya...¿La molestaría si entro a despertarla?
- Yo creo que si entras tú, no.
- ¿Ha pasado algo de lo que no me haya enterado?- preguntó Ryan aún más extrañado.
- Nada importante.- dije sorbiendo un poco el café, a la vez que me abrasaba la lengua lentamente.
En fin, Brendon sonrió y fue a la habitación del fondo, aparentemente sin intención de volver en un rato.
Aproveché para preguntarle a Ryan:
- ¿Qué paso anoche después de la quinta copa?
* * *
*Capítulo 7: Do you know what I’m seeing?
*Capítulo 7: Do you know what I’m seeing?
Me desperté a las once de la mañana; me desperecé y subí la persiana, pero no mucho, puesto que estaba en sujetador y bragas. Me vestí con unos pantalones pirata y camiseta de Guns n’ Roses. Recogí mi pelo con una cinta, dejándome el flequillo en su sitio.
Salí de mi habitación para dirigirme a la cocina y llenar un poco mi estómago; vacío, pero poco fan de los desayunos, sean copiosos o simplemente una barra de cereales; no podía.
Vi estaba sopa en el sofá, respirando profundamente. Cogí una taza y fui echando en ella leche y café soluble que encontré por ahí. Tras meterlo en el microondas, le eché unas cucharadas de azúcar y me senté en la terraza a tomármelo. Veía perfectamente a la gente por la calle cuando saltó la incógnita del día: ¿Qué cojones iba a hacer hoy?
Era viernes; al final, me decidí por coger el metro, pararme en la estación que más me llamara la atención (por lo que fuera, soy así de rara), y volvería a la hora de comer. Luego me ducharía y llamaría a RyRo (sí, me había dado su móvil). Hale, por fin ya tenía planes para hoy; perfecto.
Dejé la taza vacía en el lavavajillas y fui a cepillarme los dientes; luego me puse las deportivas, cogí el bolso y salí con cuidado para no despertar a la Bella Durmiente que soñaba en el sofá apaciblemente.
Salí del apartamento y saqué mi mapa del bolso para mirar dónde estaba la estación de metro más cercana.
Dos calles más para adelante, allí estaba.
No había mucha gente, así que bajé las escaleras y me compré un billete de ida y vuelta.
Cuando miré las estaciones, decidí bajarme en Paradise, a una parada de la mía, East Las Vegas.
Bajé del vagón unos trece minutos después, y me encontré con un aluvión de gente que iba y venía, ya que, además de ser el barrio más poblado de la ciudad, el aeropuerto estaba cerca. No había visto tantos hoteles juntos. El Caesars Palace se alzaba imponente, mostrando sus columnas pseudo romanas, aunque su máximo esplendor sería por la noche, claro. Los músicos callejeros saludaban a la gente mientras tocaban sus piezas. Tampoco había estado en un lugar en el que la gente se parara tanto para darles la calderilla que tuvieran a mano.
La mañana se me pasó volando, sobre todo cuando el número de Vi apareció en la pantalla de mi móvil a la una.
- Hola... –dijo con voz de recién levantada- Oye... tú, ¿dónde estás?
- Estoy en Paradise. Te lo habría dicho, pero estabas tan dormida...
- Lo siento, es que soy así de dormilona.
- Lo sé de sobra. –reí
- Cierto.
- Voy para allá, ¿OK?
- Oh, no te preocupes, si como me acabo de levantar, no hay prisa para comer.
- Que sí, que sí; que además tengo que ducharme y llamar a Ryan
- Ah, es verdad.- Noté su cambio de voz; de ronca a cantarina.- Nos vemos.
- Ciao- dije antes de colgar.
Cogí el metro de nuevo y, mientras iba avanzando, observaba a la gente tan peculiar que había, nada que ver con la oscura Macclesfield.
Llegué justo a la hora de la comida; saqué las llaves y, al momento, ya estaba en nuestra planta.
En el salón estaba Vi comiendo patatas fritas mientras veía las noticias (cómo no, sin prestar atención).
- Hola – saludé.
- Ey – dijo ella.- Oye, voy a hacer algo de pasta para comer, ¿te parece bien?
- Claro; ¿te ayudo?
- No, si ya está hecho, sólo hace falta dejar que se enfríe un poco y lo sirvo.
- Ah, bueno, vale. Ya sabes, para lo que sea, avisa. Después de comer me ducharé e iré a comprar algo para beber esta noche, que al parecer anoche te lo acabaste todo.- Bromeé.
Las dos reímos.
- ¿Qué quieres? ¿Ponerte pedo para liarte con Ryan?
- No, no. Qué dices. – dije, apartando la mirada.- Aún es pronto para decírselo, se creerá que a la mínima ya me gusta... así que, como mínimo, hasta la semana que viene.
- Joder, cómo aguantarás tanto. Si a mí me mola un tío, me lío con él incluso la misma noche que lo conozco, qué cojones.
- Vaya cacho de putilla estás hecha, por lo que veo – dije poniendo la mesa.
- Oh, puta no. Sólo un poco impaciente. – Se justificó.
- Será eso.- Admití finalmente.
Fuimos calentando los espaguetis y echando salsa en ellos. Comimos lentamente en silencio. Cuando acabamos, metimos los platos, vasos y cubiertos al lavavajillas y miré el reloj; eran las tres. Lo reconozco, estaba muy nerviosa, ansiosa por verle. Vi parecía impaciente por conocer a Brendon (según ella no ligaba desde hacía unos meses, una eternidad para ella).
Escogí mi ropa para la tarde, los mismos pantalones y una camiseta un poco más formal.
Después de elegir la ropa, me metí en la bañera con el corazón latiéndome a mil por hora.
Rápida y fría, la ducha acabó a los cinco minutos de haberme metido en ella.
Me vestí rápidamente, y, tras jugar un rato con la PSP que me había traído para el viaje, me dispuse a bajar a la calle después de saber que la tienda de ultramarinos de al lado estaba ya abierta.
- ¿Qué compro? – pregunté antes de bajar.
- Pues no mucho. Vamos, yo creo que con whisky, ginebra y con un poco de vodka...
- ¡Hala, la otra!
- Así ya tenemos para estas semanas – dijo riendo mientras cogía una revista de uno de los cajones.
- Ah, vale, como quieras. Bueno, me bajo.
- No tardes mucho.
- Ya, tranqui.
Una vez en la calle, noté que alguien llamaba a nuestro portal, pero por no darme la vuelta, seguí andando hasta unos números más abajo.
Tardé diez minutos en escoger las bebidas y todo eso, comprar marcas, precios...
Salí de allí con la bolsa y fui directa a casa, pues tenía que llamar a Ry.
Subí con ritmo acelerado las escaleras, provocando un sonido de choque entre cristales de las botellas.
Entonces abrí la puerta, y... la bolsa casi se me cae al suelo. Mis ojos estaban a punto de salirse de sus órbitas, y mi boca se abrió hasta dejar paso a una cara de sorpresa en toda regla.
¿Qué por qué esta repentina sorpresa?
No ves todos los días a tu mejor amiga (con la cual te reencontraste ayer) tirándose al mejor amigo del tío que te gusta en el salón de tu piso compartido (casualmente) con ella.
Pararon de repente, y se volvieron lentamente hacia mí, aún en shock, cómo no. Brendon cogía las piernas de Vi aún cuando ella me miró con cara de horror.
- Oh... ¡Jazz! Lo... lo siento. Pensé que ibas a tardar más. – Se disculpó Vi apartándose de Brendon, mientras éste se ponía los boxers, aún con la cara colorada.
- No... no te preocupes; creo... creo que voy a bajar al parque a abrirme la botella de vodka y respirar...
- Oh, no; parecerás una yonqui. Quédate.
- Es que... os he dejado a medias. – Entonces Brendon rió mientras se tapaba la entrepierna con las manos. Llevaba gafas y se había dejado un poco de perilla. – Voy a bajar a tomar un poco el aire- y añadí en un susurro:- qué heavy, colega.
Allí se quedaron los dos, sentados cada uno en un rincón del sofá, con la cara al rojo vivo, semidesnudos y mirada ausente.
Pero sé que cuando cerré la puerta para irme, se miraron y levantaron del sofá. Les vi de reojo.
Al final bajé sin botella, pero sólo quería salir del shock. ¿Se conocían? ¿Cómo había entrado Brendon? Me senté en un banco cercano; sabía que habían vuelto a las andadas, aunque esta vez sabía que no lo harían en el salón; más les valdría haber aprendido la lección...
Pasó un cuarto de hora; ya eran más de las cinco. A ver si acababan y podía llamar a Ryan de una vez.
De modo que subí de nuevo al piso; se oían ruidos desde la habitación de Vi y no pude evitar reírme. Puse ‘FuseTV’ y disfruté de Metallica durante media hora como si fuera una pequeña metalera.
Cuando James cantaba intensamente ‘Master of puppets’, una de mis canciones favoritas, y yo hacía los coros (‘Master! Master!’), Brendon apareció por el pasillo, sin camiseta, despeinado, y esta vez, sin gafas.
- Eh... hola – saludó, interrumpiendo a Kirk Hammett en su solo.
- Ah, hola.
- Oye, siento mucho lo de antes. No sé qué pensarás ahora de mí...
- Nada. Es algo normal, hombre... lo que pasa es que no pensasteis que el sofá está justo en frente de la puerta de entrada.
- Ya – rió.- Pero no nos dio tiempo a pensar.
- Joder, qué precoces, tío. Me ha costado salir del shock.
- ¿Cómo es eso?
- Es que ella es mi mejor amiga, ¿no te lo contó?- el negó con la cabeza... A ver, Jazz, ¿Cómo van a contarse su vida si hace media hora que se conocen y además esa media hora les ha servido para... conocerse más... ‘a fondo’?- Bueno, pues hacía dos años que no la veía; me reencontré con ella ayer, y de repente, me la encuentro esta tarde, que, Oh inocente de mí, volvía de comprar la bebida para hoy, retozando contigo, que te conocí ayer, en el sofá de nuestro piso compartido.
Brendon palideció. No pude más y estallé en carcajadas.
- Me ha quedado demasiado... dramático; tiene gracia.
- Esto parece un culebrón hispano...
- ¿Llamo a Ry?- pregunté al fin.
- Vale, Violet se está vistiendo.
- OK. – Me levanté a coger el móvil y busqué su nombre en la agenda. Ahí estaba. Llamé... el pitido duró pocos segundos. -¿Ryan? Sí, hola. Soy Jazz; sí, Bren está aquí. Ajá, normal que no te cogiera el móvil- dije girándome hacia Brendon, que bajó la mirada con una sonrisita.- No no, no ha pasado nada... Oye, que puedes venir cuando quieras. No, no hace falta, encargaremos unas pizzas o algo. Hasta ahora.- colgó.- Listo, ya viene para acá.
Me desperté a las once de la mañana; me desperecé y subí la persiana, pero no mucho, puesto que estaba en sujetador y bragas. Me vestí con unos pantalones pirata y camiseta de Guns n’ Roses. Recogí mi pelo con una cinta, dejándome el flequillo en su sitio.
Salí de mi habitación para dirigirme a la cocina y llenar un poco mi estómago; vacío, pero poco fan de los desayunos, sean copiosos o simplemente una barra de cereales; no podía.
Vi estaba sopa en el sofá, respirando profundamente. Cogí una taza y fui echando en ella leche y café soluble que encontré por ahí. Tras meterlo en el microondas, le eché unas cucharadas de azúcar y me senté en la terraza a tomármelo. Veía perfectamente a la gente por la calle cuando saltó la incógnita del día: ¿Qué cojones iba a hacer hoy?
Era viernes; al final, me decidí por coger el metro, pararme en la estación que más me llamara la atención (por lo que fuera, soy así de rara), y volvería a la hora de comer. Luego me ducharía y llamaría a RyRo (sí, me había dado su móvil). Hale, por fin ya tenía planes para hoy; perfecto.
Dejé la taza vacía en el lavavajillas y fui a cepillarme los dientes; luego me puse las deportivas, cogí el bolso y salí con cuidado para no despertar a la Bella Durmiente que soñaba en el sofá apaciblemente.
Salí del apartamento y saqué mi mapa del bolso para mirar dónde estaba la estación de metro más cercana.
Dos calles más para adelante, allí estaba.
No había mucha gente, así que bajé las escaleras y me compré un billete de ida y vuelta.
Cuando miré las estaciones, decidí bajarme en Paradise, a una parada de la mía, East Las Vegas.
Bajé del vagón unos trece minutos después, y me encontré con un aluvión de gente que iba y venía, ya que, además de ser el barrio más poblado de la ciudad, el aeropuerto estaba cerca. No había visto tantos hoteles juntos. El Caesars Palace se alzaba imponente, mostrando sus columnas pseudo romanas, aunque su máximo esplendor sería por la noche, claro. Los músicos callejeros saludaban a la gente mientras tocaban sus piezas. Tampoco había estado en un lugar en el que la gente se parara tanto para darles la calderilla que tuvieran a mano.
La mañana se me pasó volando, sobre todo cuando el número de Vi apareció en la pantalla de mi móvil a la una.
- Hola... –dijo con voz de recién levantada- Oye... tú, ¿dónde estás?
- Estoy en Paradise. Te lo habría dicho, pero estabas tan dormida...
- Lo siento, es que soy así de dormilona.
- Lo sé de sobra. –reí
- Cierto.
- Voy para allá, ¿OK?
- Oh, no te preocupes, si como me acabo de levantar, no hay prisa para comer.
- Que sí, que sí; que además tengo que ducharme y llamar a Ryan
- Ah, es verdad.- Noté su cambio de voz; de ronca a cantarina.- Nos vemos.
- Ciao- dije antes de colgar.
Cogí el metro de nuevo y, mientras iba avanzando, observaba a la gente tan peculiar que había, nada que ver con la oscura Macclesfield.
Llegué justo a la hora de la comida; saqué las llaves y, al momento, ya estaba en nuestra planta.
En el salón estaba Vi comiendo patatas fritas mientras veía las noticias (cómo no, sin prestar atención).
- Hola – saludé.
- Ey – dijo ella.- Oye, voy a hacer algo de pasta para comer, ¿te parece bien?
- Claro; ¿te ayudo?
- No, si ya está hecho, sólo hace falta dejar que se enfríe un poco y lo sirvo.
- Ah, bueno, vale. Ya sabes, para lo que sea, avisa. Después de comer me ducharé e iré a comprar algo para beber esta noche, que al parecer anoche te lo acabaste todo.- Bromeé.
Las dos reímos.
- ¿Qué quieres? ¿Ponerte pedo para liarte con Ryan?
- No, no. Qué dices. – dije, apartando la mirada.- Aún es pronto para decírselo, se creerá que a la mínima ya me gusta... así que, como mínimo, hasta la semana que viene.
- Joder, cómo aguantarás tanto. Si a mí me mola un tío, me lío con él incluso la misma noche que lo conozco, qué cojones.
- Vaya cacho de putilla estás hecha, por lo que veo – dije poniendo la mesa.
- Oh, puta no. Sólo un poco impaciente. – Se justificó.
- Será eso.- Admití finalmente.
Fuimos calentando los espaguetis y echando salsa en ellos. Comimos lentamente en silencio. Cuando acabamos, metimos los platos, vasos y cubiertos al lavavajillas y miré el reloj; eran las tres. Lo reconozco, estaba muy nerviosa, ansiosa por verle. Vi parecía impaciente por conocer a Brendon (según ella no ligaba desde hacía unos meses, una eternidad para ella).
Escogí mi ropa para la tarde, los mismos pantalones y una camiseta un poco más formal.
Después de elegir la ropa, me metí en la bañera con el corazón latiéndome a mil por hora.
Rápida y fría, la ducha acabó a los cinco minutos de haberme metido en ella.
Me vestí rápidamente, y, tras jugar un rato con la PSP que me había traído para el viaje, me dispuse a bajar a la calle después de saber que la tienda de ultramarinos de al lado estaba ya abierta.
- ¿Qué compro? – pregunté antes de bajar.
- Pues no mucho. Vamos, yo creo que con whisky, ginebra y con un poco de vodka...
- ¡Hala, la otra!
- Así ya tenemos para estas semanas – dijo riendo mientras cogía una revista de uno de los cajones.
- Ah, vale, como quieras. Bueno, me bajo.
- No tardes mucho.
- Ya, tranqui.
Una vez en la calle, noté que alguien llamaba a nuestro portal, pero por no darme la vuelta, seguí andando hasta unos números más abajo.
Tardé diez minutos en escoger las bebidas y todo eso, comprar marcas, precios...
Salí de allí con la bolsa y fui directa a casa, pues tenía que llamar a Ry.
Subí con ritmo acelerado las escaleras, provocando un sonido de choque entre cristales de las botellas.
Entonces abrí la puerta, y... la bolsa casi se me cae al suelo. Mis ojos estaban a punto de salirse de sus órbitas, y mi boca se abrió hasta dejar paso a una cara de sorpresa en toda regla.
¿Qué por qué esta repentina sorpresa?
No ves todos los días a tu mejor amiga (con la cual te reencontraste ayer) tirándose al mejor amigo del tío que te gusta en el salón de tu piso compartido (casualmente) con ella.
Pararon de repente, y se volvieron lentamente hacia mí, aún en shock, cómo no. Brendon cogía las piernas de Vi aún cuando ella me miró con cara de horror.
- Oh... ¡Jazz! Lo... lo siento. Pensé que ibas a tardar más. – Se disculpó Vi apartándose de Brendon, mientras éste se ponía los boxers, aún con la cara colorada.
- No... no te preocupes; creo... creo que voy a bajar al parque a abrirme la botella de vodka y respirar...
- Oh, no; parecerás una yonqui. Quédate.
- Es que... os he dejado a medias. – Entonces Brendon rió mientras se tapaba la entrepierna con las manos. Llevaba gafas y se había dejado un poco de perilla. – Voy a bajar a tomar un poco el aire- y añadí en un susurro:- qué heavy, colega.
Allí se quedaron los dos, sentados cada uno en un rincón del sofá, con la cara al rojo vivo, semidesnudos y mirada ausente.
Pero sé que cuando cerré la puerta para irme, se miraron y levantaron del sofá. Les vi de reojo.
Al final bajé sin botella, pero sólo quería salir del shock. ¿Se conocían? ¿Cómo había entrado Brendon? Me senté en un banco cercano; sabía que habían vuelto a las andadas, aunque esta vez sabía que no lo harían en el salón; más les valdría haber aprendido la lección...
Pasó un cuarto de hora; ya eran más de las cinco. A ver si acababan y podía llamar a Ryan de una vez.
De modo que subí de nuevo al piso; se oían ruidos desde la habitación de Vi y no pude evitar reírme. Puse ‘FuseTV’ y disfruté de Metallica durante media hora como si fuera una pequeña metalera.
Cuando James cantaba intensamente ‘Master of puppets’, una de mis canciones favoritas, y yo hacía los coros (‘Master! Master!’), Brendon apareció por el pasillo, sin camiseta, despeinado, y esta vez, sin gafas.
- Eh... hola – saludó, interrumpiendo a Kirk Hammett en su solo.
- Ah, hola.
- Oye, siento mucho lo de antes. No sé qué pensarás ahora de mí...
- Nada. Es algo normal, hombre... lo que pasa es que no pensasteis que el sofá está justo en frente de la puerta de entrada.
- Ya – rió.- Pero no nos dio tiempo a pensar.
- Joder, qué precoces, tío. Me ha costado salir del shock.
- ¿Cómo es eso?
- Es que ella es mi mejor amiga, ¿no te lo contó?- el negó con la cabeza... A ver, Jazz, ¿Cómo van a contarse su vida si hace media hora que se conocen y además esa media hora les ha servido para... conocerse más... ‘a fondo’?- Bueno, pues hacía dos años que no la veía; me reencontré con ella ayer, y de repente, me la encuentro esta tarde, que, Oh inocente de mí, volvía de comprar la bebida para hoy, retozando contigo, que te conocí ayer, en el sofá de nuestro piso compartido.
Brendon palideció. No pude más y estallé en carcajadas.
- Me ha quedado demasiado... dramático; tiene gracia.
- Esto parece un culebrón hispano...
- ¿Llamo a Ry?- pregunté al fin.
- Vale, Violet se está vistiendo.
- OK. – Me levanté a coger el móvil y busqué su nombre en la agenda. Ahí estaba. Llamé... el pitido duró pocos segundos. -¿Ryan? Sí, hola. Soy Jazz; sí, Bren está aquí. Ajá, normal que no te cogiera el móvil- dije girándome hacia Brendon, que bajó la mirada con una sonrisita.- No no, no ha pasado nada... Oye, que puedes venir cuando quieras. No, no hace falta, encargaremos unas pizzas o algo. Hasta ahora.- colgó.- Listo, ya viene para acá.
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